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  1. Imagen 01
  2. Imagen 02
  3. Imagen 03
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  5. Imagen 11
  6. Imagen 12

Resulta imposible interpretar la fascinación que genera el lugar sin conocer sus orígenes. El esfuerzo que implicó su asentamiento y restauración hacen del espíritu aventurero una filosofía para los invitados. La restauración del hotel y del complejo termal honró la visión inicial de Fermín Díaz en 1916.
Las fachadas han conservado su aspecto original, de tierra y piedra, en tonalidades que van desde el rojo ocre al amarillo más claro. Las obras de restauración recuperaron el espíritu del pasado. En el interior, detalles más contemporáneos con la misma mística, el gran sillón frente a la chimenea y grandes ventanales apuntando a lo infinito del valle.